Otra e-reflexión
Valencia, 08/02/2012, G.B.
Cada día que pasa me hago un poco más viejo y más descreído; sé menos pero mis dudas son distintas. Me alejo de lo cotidiano de hace unos años y me acerco a lo desconocido de los venideros. Imagino que es ley de vida, que a muchos nos debe pasar. Tal vez sea el poso de los años, el tiempo que nada perdona y todo lima. O pudiera ser alguna extraña influencia magnética que acaba por atraparnos, como tributo a los años que nos han sido concedidos, pues polvo somos y en polvo nos convertiremos (aquí iría el chiste ‘guarrete’, que me he puesto muy pesado-profundo…) .
Y digo todo esto porque: (a) simplemente me apetece; b) me da la gana; c) tiene que ver con algo que voy a contar a continuación; d) ninguna de las seis cosas…
Bien, has llegado hasta aquí. Eso de escribir una palabra para que se lea la siguiente ha funcionado, curiosamente, pero lo ha hecho.
Volviendo a mi ‘discurso e-reflexivo’: escribo todo esto porque cada día que pasa me doy más cuenta, o al menos eso creo, de que todo es mucho más relativo de lo que realmente pensamos, de que lo que consideramos fundamental, necesario, importantísimo, puede converirse en papel mojado bajo otra luz distinta, bajo una perspectiva diferente, menos ‘comprometida’. Pero el adjetivo ‘sostenible’, en todos los ámbitos que nos podamos imaginar, así como su sustantivo, sostenibilidad, se hacen ambos más necesarios y necesitados, más agua de lluvia en los populados desiertos en los que nos movemos, como peces sin agua en el agua, como monos ciegos cogidos de la mano y dirigidos por alguien o algo al que no conocemos, del que nada sabemos en primera persona, y del que sospechamos que pudiera también estar ciego, siguiendo a un mono -mayor, más viejo incluso- y todavía más impedido.
¿Es esa nuestra condición, nuestro tributo, nuestra herencia? No lo sé, yo no lo puedo saber. Sólo sé o creo saber que sostenibilidad, responsabilidad, empatía, dignidad e imaginación son algunas de las flores de las que debemos intentar aspirar su perfume, aunque sólo sea su perfume, para no caer en un abismo siempre dispuesto, desde el principio, desde el primer mono que inició el camino con los ojos cerrados.
Y parea quitar hierro a esta e-reflexión, debería subir la imagen de mis compañeros musicales, a los cuales hoy, al llegar a la sesión de ‘casi-cada-miércoles‘, me he encontrado en batín -con dos cojones o por pura necesidad-, por el frío. No, no lo voy a hacer, por si se enfadan. La sonrisa -y sana risa- que me ha producido esa visión, además de la sesión terapéutico-musical, han sido parte de mi recompensa del día de hoy. Por todo ello, doy gracias, porque también debemos aprender a dar y a darnos las gracias por las pequeñas cosas, que es muy probable sean o acaben siendo las más grandes… Fin de la e-reflexión. Buenas noches.
Posts relacionados:
Tags (etiquetas): e-reflexión, sin etiquetas, sostenibilidad
Hosting recomendado

